jueves, noviembre 26, 2009

Mi cabeza funciona así... llegó la época del insomnio

miércoles, noviembre 04, 2009

que hayas vuelto, y no me hayas dedicado ni cinco minutos, lastima mi ego.

...


qué frágil que es mi ego.

puuufff

Odio a la gente que tiene requisitos para ser una persona culta... digo; si te gusta esto, quedás fuera del grupo, si tenés un cd de este otro, OLVIDATE.
Odio a los profesores cuya corrección es ; esto está raaaaaro.
Odio las propagandas de sprayete, o como corno se escriba.
Odio la gente tan, pero tan falsa, que cuando se mira al espejo todas las mañanas, muere del susto al no reconocerse.

Dicho esto, puedo afirmar alegremente, que me libro preferido, sigue siendo Rayuela, que mi película preferido, problablemente siga siendo la sirenita, y que ese lugar, al que vos llamas raaaaaaro, a mi, me parece de lo mássss interesante, fijate.

puf.

viernes, octubre 30, 2009

¿Es acaso posible?

jueves, octubre 22, 2009

"¿Dónde está el lugar al que todos llaman cielo?
Si nadie viene hasta aquí
a cebarme unos amargos como en mi viejo umbral
¿Por qué habré venido hasta aquí, si no puedo más de soledad?
Ya no puedo más de soledad."

Luis Alberto Spinetta.

domingo, octubre 04, 2009

Chau negra...

sábado, octubre 03, 2009

Ella

No tuve palabras. Abrí la boca para justificar este nudo que llevo en el estómago. Yo, que nunca me quedo sin palabras. Que siempre tengo una respuesta, incluso cuando no soy una persona demasiado abierta. En ese momento, no supe qué decir. Me reí de lado y esbocé: "es mi hermana". Sonreí, y las palabras quedaron flotando en el aire.
Es que no es fácil quererme. Soy arisca, neurótica, testaruda. Lo reconozco. Sé que no comprendo bien el arte de la diplomacia. Tengo un cáracter particular que se lleva en la sangre, y la mayoría de las veces me siento tan enjaulada que estallo en los momentos más inesperados.
Entonces no puedo explicarlo. No tiene razón de ser. Ella que hace oídos sordos a las cuestiones de las cuales me arrepiento minutos después, me comprende mejor que nadie. Que a pesar de todo, nunca me abandonó, y me siguió hasta el final en cada una de mis locuras para rescatarme y traerme de vuelta. A ella, que la vuelvo loca con mis cosas, que a las cuatro de la mañana le expongo mis teorías más delirantes sobre la vida, a quien aburro hasta la muerte con mis historias. A ella, que me hirió de muerte con su perspectiva, y por la cual me digné a derramar unas cuantas lágrimas.
A ella que le falle tantas veces y muchas sin darme cuenta, a ella le dedico todos los momentos en los que soy increíblemente feliz.
Hay cosas, a veces sutiles y otras no tanto, que cuando uno está tirado en su cama, en penumbras con la música apenas perceptible y la guardia muy baja, lo golpean deliberadamente.
Nunca pensé que en una charla de sobremesa, en un restaurante que él odia sin remedios, iba a descubrir que está viejo. Que ambos estamos viejos. Que ibamos a tener una charla sobre los sueños y las ambiciones de la vida, y que le iba a confesar mi preocupación por la escasa habilidad de serme fiel a mi, y por sobre todas las cosas a mi. Esas charlas donde él no me ve como una nena, y me aconseja " lo más importante siempre, es ser feliz". Y en ese gesto, en esa sabiduría transmitida, iba a notar la veta del paso del tiempo. Iba a darme cuenta de sus canas, de que ese hombre, a pesar de ser una de las personas más duras que conozco, me ama como nadie me va a amar jamás. Y por supuesto yo a él.
Nunca me imagine, que las relaciones eran como muchos decían tan complicadas. Cuando los desencuentros, las torturas cotidianas, las obligaciones y demás cosas, hacen que uno no esté en los momentos indicados, o que aquellos momentos nunca sean los que uno cree.
Que mi hermano a pesar de la eterna guerra sin sentido que sostuvimos todo lo que recuerdo de vida iba a lamentar mi ausencia el día de su cumpleaños. O que mi hermana, con todo lo que supo ser en mi vida, hoy sea la persona que más extraño. Incluso cuando estamos codo a codo en la mesa de los domingos.
Nunca supuse que mis primos tenían miedo de no encontrar el amor. Que mis amigas tenían exactamente las mismas preocupaciones que yo de no llegar nunca a realizarse como personas. O que a pesar de todo, su ausencia no iba a terminar por matarme.
Son cosas que nunca me detuve a pensar, cosas que nunca vi venir. Pruebas de que el tiempo pasa, mientras uno está muy ocupado mirando para otro lado.

martes, septiembre 29, 2009

No hay nada más perfecto ni más adictivo que el olor a libro.